miércoles, septiembre 08, 2004

Vacaciones

Ahora mismo escribo desde el maravilloso retiro alavés que es la casa de mi padre, en Alegría-Dulantzi, un pequeño pueblo cerquita de Vitoria.

Muchas veces me he preguntado por qué no subo más a menudo. Es muy parecido al paraiso: estoy en compañía de mi padre, la comida es excelente, no tengo que pagar nada de nada, hay una extensa biblioteca y tiempo para hacer lo que quiera... sí, creo que escogería un sitio así para vivir dentro de unos años.

Hay un ordenador; un ordenador portátil que apenas toco. La descontaminación y la desconexión que estoy llevando a cabo ya dan sus frutos. Me siento mucho mejor.

Me he cortado el pelo. Al dos. He guardado la coleta, no sé muy bien para qué. La verdad es que me siento raro, pero tenía que sanear el cuero cabelludo. No va a ser lo único que sanee.

Me queda una semanita de vacaciones antes del retorno a la capital, con sus cosas buenas y sus cosas menos buenas. Cada vez me gusta menos Madrid, pero mi trabajo está allí, y mi casa está allí; y vosotros, en vuestra mayor parte, también estais allí.

Incluso estando en el paraiso os echo de menos.

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